
Interés de los medios por el debú de Victorino en Pamplona
Interés de los medios por el debú de Victorino en Pamplona

El debú de la ganadería en Pamplona ha suscitado gran interés en los medios de comunicación, que han publicado abundante información en los previos de la Feria. Acompañamos al pie de esta página, en PDF, el trabajo publicado por Barquerito en el Diario Vasco y transcribimos a continuación la entrevista publicada en Diario de Navarra el pasado domingo, firmada por Koldo Larrea.
A sus 76 años mantiene muy claras las ideas, por lo que, como siempre ha hecho, sigue llamando al pan, pan y al vino, vino. Claridad expresiva que ha hecho sentirse molestos, en alguna ocasión, a determinados sectores taurinos. A punto de cumplir 45 años como criador de bravo, asegura que su tardío debú en la Feria del Toro no será anecdótico, que su corrida del día 14 será, por lo menos, interesante y que intentará conseguir el premio de la Feria del Toro a la corrida más completa y el trofeo Carriquiri al toro más bravo, únicos galardones que no poseen sus vitrinas.
-¿Cuál es la camada de este año?.
-Aproximadamente, y teniendo en cuenta que los toros se pegan, echaremos quince o diecisiete corridas de toros, ninguna de ellas en Francia por los conocidos problemas de lengua azul.
- La cita de Pamplona, ¿es la más importante?
- ¡Hombre!, se trata de una plaza importante, sin olvidar las de Madrid, Sevilla y Bilbao. Este año debutamos y, por tanto, aumenta la importancia.
- ¿Qué sensaciones le provoca el hecho de debutar en la Feria del Toro?
- Me causa ilusión y tengo que reconocer que me encanta ir a Pamplona con mis toros, ya que nunca no había estado aquí.
- Pero, ¿conoce esta feria? ¿Ha estado en el ciclo sanferminero o, al menos, en Pamplona?
- Sí la conozco. He estado cinco o seis años. Es una feria buena, de las punteras de la temporada. Sé que la gente va a los toros y que va a divertirse. Pamplona es fiesta y lo que puedo asegurar es que, cuando hay interés en el ruedo, la gente hasta se calla.
- ¿Por qué no ha venido antes a la Feria del Toro?
- Por las cosas del dinero. He hablado con la Casa de Misericordia varias veces pero nunca hemos llegado a entendimiento. Recuerdo que, quizá hace más de treinta años, con De Andrés alcancé el mayor acercamiento.
- Diversas voces aficionadas aseguran que los victorinos nunca habían venido a Pamplona porque su propietario reclamaba un porcentaje de la taquilla y que, por tanto, no le interesaba a la Meca.
- Nunca he pedido porcentaje alguno. En este sentido, una cosa parece clara: a mí no me necesitaba la Meca, porque el papel lo vendía igual. Lo que ocurre es que ahora esta situación ha cambiado algo. Y en Pamplona, también, no nos engañemos. Antes los llenazos estaban asegurados; ahora, no. Y antes se pagaba por una entrada mucho más dinero en la reventa que ahora.
- Porcentajes aparte, para otros aficionados el motivo de su ausencia era la mala relación que tenía con el que fue durante años veedor de la Meca, el ya fallecido Miguel Criado, El Potra.
- Eso no es verdad. Éramos muy amigos. Lo que no hay que olvidar es que en Madrid también me costó muchos años entrar en los carteles. Y lo mismo me sucedió en Sevilla.
- En cualquier caso, su corrida es cara. ¿Cuánto va a cobrar?
- No lo digo. Que lo digan ellos.
- ¿Más de 25 «kilos» de las antiguas pesetas o menos?
- Menos, menos...
- ¿Qué ejemplares ha elegido para este día?
- He seleccionado una corrida para Pamplona, digna de ella, bien armada, seria y en tipo. Sé muy bien lo que tengo que llevar.
- Pero sus toros, además de bien presentados, ¿darán juego?
- Sí, deben darlo. Si en todos los sitios donde vamos lo dan, ¡cómo no van a darlo en Pamplona!
- De acuerdo, aunque en las apuestas son mayoría los que afirman que, como usted conoce al dedillo las reatas y sabe por tanto lo que lleva a cada plaza, traerá dos de buen juego, dos que ni fu ni fa y dos alimañas.
-De ésos que ni fu ni fa lidio pocos. Alimañas tiene que haber porque son parte de su encaste. Además, menos que sean bobos, vale todo. Lo que puedo asegurar es que habrá interés abajo, en el ruedo. Nadie se va a poner a comer pipas. Ya lo dice el refrán: «Sabe más el tonto de su casa que el listo de la ajena». Quiero decir que es mi obligación saber, y conocer lo que llevo a cada plaza.
- ¿Le gusta la terna que lidiará y estoqueará sus toros?
- Mucho. Liria, Encabo y El Cid forman un gran cartel, muy bien planteado por la empresa, y de los más interesantes de la feria.
- ¿Aspira a consolidarse en la Feria del Toro como una ganadería clásica de ella o su paso va a ser anecdótico?
- Cuando voy a un lugar, como no quiera irme yo, no me marcho nunca. Tenéis en Pamplona Victorino para rato. Y reconozco que sí, que quiero ser un clásico.
- Fuera de la corrida, en otra faceta taurina, sus toros debutarán asimismo en el encierro. ¿Cómo se comportarán?
- El mío es un toro que, hasta que no se enfada, puede dar un resultado bueno en el encierro. Lo normal es que vayan hermanados y que protagonicen un encierro rápido. Ahora, si se corta alguno, puede dar mucha leña y rematar hasta el último segundo.
- Con la esperanza de que esto no ocurra, ¿es beneficioso o perjudicial el encierro para el toro?
- Hace unos años, cuando los toros se caían en las plazas, en Pamplona no pasaba lo mismo. Se caían muchos menos que los del resto de la misma camada. Por ello, me inclino a pensar que puede ser beneficioso.
- En Navarra están muy arraigados los festejos populares. Son numerosos los ganaderos que echan por las calles vacas de la tierra, algunas de Casta navarra. ¿Qué le dice este término?
- Muchas cosas. El toro de Carriquiri desciende de ahí. Era un encaste muy bravo. Pero ¿existe todavía esa casta en total pureza?
- En mayor o menor grado de pureza, los últimos estudios aseguran que pervive. Debido a eso, ¿considera que se podrán volver a lidiar toros de Casta navarra en corridas formales, en festejos en plazas de toros?
- No lo sé. Hombre, si lo arreglan mucho y lo ponen en bravo, ¿por qué no? No hay que olvidar que es un animal pequeño y que le costará dar el peso.
- Y del resto de la cabaña brava, ¿cómo ve la situación actual?
- Está bajísima. Quien diga lo contrario, miente. Los toros atraviesan un momento bajo, y también los toreros. Han cambiado a peor. No queda otra solución que echar el toro bravo y que los tíos que se enfrenten a él sean capaces. Decir esto es fácil pero realizarlo, ya es otro cantar.
- Entre ese nubarrón llamado lengua azul ¿se esconde una corriente antitaurina que intenta aprovechar la ocasión?
- Siempre he dicho que los enemigos del taurinismo somos los que estamos dentro. No me preocupa la gente de fuera. Por el contrario, sí quienes han provocado esta situación.
- ¿Es Victorino Martín el mejor ganadero de bravo del mundo?
- No. Soy uno más. Eso lo tiene que decir la gente y el torero. Nosotros estamos para servir y para eso se nos paga.
- Pero si no hace más que recoger premios y trofeos.
- En esto de los premios, no en todos, claro está, hay mucho caciquismo y compadreo. Lo primordial es echar un toro bravo en el caballo y que después tenga un buen final.
- Con la experiencia que atesora, ¿sigue siendo el llamado paleto de Galapagar o los paletos están en otro lado?
- Yo soy de pueblo y, por tanto, soy paleto. Pero quiero remarcar una curiosidad. En la historia del toreo, este mote lo hemos tenido sólo dos personas, el maestro Domingo Ortega y yo. Y estoy orgulloso de ello.
- Remate su faena con un sueño para el 14 de julio.
- Que salgan las cosas como deben salir y punto. Si me llevo el premio de la Feria del Toro y el Carriquiri al toro más bravo, mejor.
A sus 76 años mantiene muy claras las ideas, por lo que, como siempre ha hecho, sigue llamando al pan, pan y al vino, vino. Claridad expresiva que ha hecho sentirse molestos, en alguna ocasión, a determinados sectores taurinos. A punto de cumplir 45 años como criador de bravo, asegura que su tardío debú en la Feria del Toro no será anecdótico, que su corrida del día 14 será, por lo menos, interesante y que intentará conseguir el premio de la Feria del Toro a la corrida más completa y el trofeo Carriquiri al toro más bravo, únicos galardones que no poseen sus vitrinas.
-¿Cuál es la camada de este año?.
-Aproximadamente, y teniendo en cuenta que los toros se pegan, echaremos quince o diecisiete corridas de toros, ninguna de ellas en Francia por los conocidos problemas de lengua azul.
- La cita de Pamplona, ¿es la más importante?
- ¡Hombre!, se trata de una plaza importante, sin olvidar las de Madrid, Sevilla y Bilbao. Este año debutamos y, por tanto, aumenta la importancia.
- ¿Qué sensaciones le provoca el hecho de debutar en la Feria del Toro?
- Me causa ilusión y tengo que reconocer que me encanta ir a Pamplona con mis toros, ya que nunca no había estado aquí.
- Pero, ¿conoce esta feria? ¿Ha estado en el ciclo sanferminero o, al menos, en Pamplona?
- Sí la conozco. He estado cinco o seis años. Es una feria buena, de las punteras de la temporada. Sé que la gente va a los toros y que va a divertirse. Pamplona es fiesta y lo que puedo asegurar es que, cuando hay interés en el ruedo, la gente hasta se calla.
- ¿Por qué no ha venido antes a la Feria del Toro?
- Por las cosas del dinero. He hablado con la Casa de Misericordia varias veces pero nunca hemos llegado a entendimiento. Recuerdo que, quizá hace más de treinta años, con De Andrés alcancé el mayor acercamiento.
- Diversas voces aficionadas aseguran que los victorinos nunca habían venido a Pamplona porque su propietario reclamaba un porcentaje de la taquilla y que, por tanto, no le interesaba a la Meca.
- Nunca he pedido porcentaje alguno. En este sentido, una cosa parece clara: a mí no me necesitaba la Meca, porque el papel lo vendía igual. Lo que ocurre es que ahora esta situación ha cambiado algo. Y en Pamplona, también, no nos engañemos. Antes los llenazos estaban asegurados; ahora, no. Y antes se pagaba por una entrada mucho más dinero en la reventa que ahora.
- Porcentajes aparte, para otros aficionados el motivo de su ausencia era la mala relación que tenía con el que fue durante años veedor de la Meca, el ya fallecido Miguel Criado, El Potra.
- Eso no es verdad. Éramos muy amigos. Lo que no hay que olvidar es que en Madrid también me costó muchos años entrar en los carteles. Y lo mismo me sucedió en Sevilla.
- En cualquier caso, su corrida es cara. ¿Cuánto va a cobrar?
- No lo digo. Que lo digan ellos.
- ¿Más de 25 «kilos» de las antiguas pesetas o menos?
- Menos, menos...
- ¿Qué ejemplares ha elegido para este día?
- He seleccionado una corrida para Pamplona, digna de ella, bien armada, seria y en tipo. Sé muy bien lo que tengo que llevar.
- Pero sus toros, además de bien presentados, ¿darán juego?
- Sí, deben darlo. Si en todos los sitios donde vamos lo dan, ¡cómo no van a darlo en Pamplona!
- De acuerdo, aunque en las apuestas son mayoría los que afirman que, como usted conoce al dedillo las reatas y sabe por tanto lo que lleva a cada plaza, traerá dos de buen juego, dos que ni fu ni fa y dos alimañas.
-De ésos que ni fu ni fa lidio pocos. Alimañas tiene que haber porque son parte de su encaste. Además, menos que sean bobos, vale todo. Lo que puedo asegurar es que habrá interés abajo, en el ruedo. Nadie se va a poner a comer pipas. Ya lo dice el refrán: «Sabe más el tonto de su casa que el listo de la ajena». Quiero decir que es mi obligación saber, y conocer lo que llevo a cada plaza.
- ¿Le gusta la terna que lidiará y estoqueará sus toros?
- Mucho. Liria, Encabo y El Cid forman un gran cartel, muy bien planteado por la empresa, y de los más interesantes de la feria.
- ¿Aspira a consolidarse en la Feria del Toro como una ganadería clásica de ella o su paso va a ser anecdótico?
- Cuando voy a un lugar, como no quiera irme yo, no me marcho nunca. Tenéis en Pamplona Victorino para rato. Y reconozco que sí, que quiero ser un clásico.
- Fuera de la corrida, en otra faceta taurina, sus toros debutarán asimismo en el encierro. ¿Cómo se comportarán?
- El mío es un toro que, hasta que no se enfada, puede dar un resultado bueno en el encierro. Lo normal es que vayan hermanados y que protagonicen un encierro rápido. Ahora, si se corta alguno, puede dar mucha leña y rematar hasta el último segundo.
- Con la esperanza de que esto no ocurra, ¿es beneficioso o perjudicial el encierro para el toro?
- Hace unos años, cuando los toros se caían en las plazas, en Pamplona no pasaba lo mismo. Se caían muchos menos que los del resto de la misma camada. Por ello, me inclino a pensar que puede ser beneficioso.
- En Navarra están muy arraigados los festejos populares. Son numerosos los ganaderos que echan por las calles vacas de la tierra, algunas de Casta navarra. ¿Qué le dice este término?
- Muchas cosas. El toro de Carriquiri desciende de ahí. Era un encaste muy bravo. Pero ¿existe todavía esa casta en total pureza?
- En mayor o menor grado de pureza, los últimos estudios aseguran que pervive. Debido a eso, ¿considera que se podrán volver a lidiar toros de Casta navarra en corridas formales, en festejos en plazas de toros?
- No lo sé. Hombre, si lo arreglan mucho y lo ponen en bravo, ¿por qué no? No hay que olvidar que es un animal pequeño y que le costará dar el peso.
- Y del resto de la cabaña brava, ¿cómo ve la situación actual?
- Está bajísima. Quien diga lo contrario, miente. Los toros atraviesan un momento bajo, y también los toreros. Han cambiado a peor. No queda otra solución que echar el toro bravo y que los tíos que se enfrenten a él sean capaces. Decir esto es fácil pero realizarlo, ya es otro cantar.
- Entre ese nubarrón llamado lengua azul ¿se esconde una corriente antitaurina que intenta aprovechar la ocasión?
- Siempre he dicho que los enemigos del taurinismo somos los que estamos dentro. No me preocupa la gente de fuera. Por el contrario, sí quienes han provocado esta situación.
- ¿Es Victorino Martín el mejor ganadero de bravo del mundo?
- No. Soy uno más. Eso lo tiene que decir la gente y el torero. Nosotros estamos para servir y para eso se nos paga.
- Pero si no hace más que recoger premios y trofeos.
- En esto de los premios, no en todos, claro está, hay mucho caciquismo y compadreo. Lo primordial es echar un toro bravo en el caballo y que después tenga un buen final.
- Con la experiencia que atesora, ¿sigue siendo el llamado paleto de Galapagar o los paletos están en otro lado?
- Yo soy de pueblo y, por tanto, soy paleto. Pero quiero remarcar una curiosidad. En la historia del toreo, este mote lo hemos tenido sólo dos personas, el maestro Domingo Ortega y yo. Y estoy orgulloso de ello.
- Remate su faena con un sueño para el 14 de julio.
- Que salgan las cosas como deben salir y punto. Si me llevo el premio de la Feria del Toro y el Carriquiri al toro más bravo, mejor.
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