TOREROS

DATOS DE
Fernando Robleño

Sobre los victorinos...
Tan importante como la capacidad de humillar es el temple que tienen
Datos del Escalafón
Festejos 25
Reses 47
Toros 47
Novillos 0
Vueltas Ruedo 3
Orejas 14
Rabos 0
Puertas Grande 3
Nacimiento
sin datos
Residencia
sin datos
Debut
sin datos
Alternativa
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Padrino
sin datos
Testigo
sin datos
Confirmación
sin datos
Testigo 1
sin datos
Testigo 2
sin datos

Fernando Robleño es uno de los toreros en activo que más veces se ha enfrentado a esta divisa. En 22 ocasiones se ha visto anunciado frente a toros de Victorino Martín y con ellos ha conseguido triunfos importantes en plazas de la categoría de, por ejemplo, Madrid. De ella salió a hombros tras cortar las dos orejas del toro Molesto, en la Feria de Otoño de 2002. No se considera un ‘especialista’ en ‘victorinos’, pero sí un conocedor del encaste y, aunque reconoce que es “duro” enfrentarse a ellos, asegura que el esfuerzo merece la pena.

¿Te consideras un especialista en ‘victorinos’?
“Especialista” no creo que sea la palabra exacta, pero sí que me considero un torero con facilidad para entender este tipo de toros. En un encaste que me gusta, por su forma de embestir, y sé reconocer sus virtudes.


¿Qué caracteriza al toro de Victorino?
Es un toro con una mirada muy especial, muy viva y que, si tiene un fondo de nobleza la acaba sacando. Lo que más valoro del toro de Victorino es su entrega máxima, que vaya de menos a más.


¿Qué requiere el toro de Victorino del torero?
El toro de Victorino es el más exigente que existe. Requiere del torero la perfección absoluta en todo momento: presentación de los engaños, toques, distancias… El un toro que exige muchísimo y, por ello, también desgasta muchísimo ya que no se puede perder la concentración en ningún momento. Desgasta mucho psicológicamente.


¿Es una ganadería dura?
Es un toro que produce mucho desgaste, que requiere del torero una entrega máxima y que no permite perder la concentración. Todo ello requiere un gran esfuerzo, por lo que sí, sí es duro enfrentarse a toros de esta divisa. Sin embargo, cuando tienes la suerte de enfrentarte a un toro entregado de Victorino su nobleza es inigualable y, cuando rompe para delante, su embestida es perfecta, impresionante.


¿Cuál es, para ti, la mayor virtud del toro de Victorino?
El toro de Victorino siempre ha tenido la virtud de humillar, de quererlo todo por abajo. Pero para mí, tan importante como esa capacidad de humillar es el temple que tienen, algo fundamental para hacer el toreo actual.

¿Qué corrida de Victorino te ha dejado mejores recuerdos?
El mejor recuerdo que guardo se remonta a mi salida a hombros con toros de esta divisa en una Feria de Otoño de Madrid. Ocurrió el 13 de octubre del año 2002. Ese día corté las dos orejas del sexto toro de la tarde, Molesto, de nombre. También guardo un recuerdo imborrable del 7 de junio de 2003, fecha en la que actué con toros de Victorino en la Feria de San Isidro. Al sexto toro, de nombre Madrugador, le cuajé una importante faena que, desafortunadamente, malogré con la espada; pero fue una faena de la que disfruté muchísimo.



 

Estocada a Molesto en Madrid, 2002

¿Qué le dirías a un torero que se prepara para matar su primera corrida de Victorino?
Le diría que no se preocupara de abusar de cruzarse al pitón contrario. Es muy importante que el toro no te vea mucho. A partir de ahí, perfección absoluta: engaños muy planos, toques muy suaves y llevar al toro en línea recta. Es un toro muy agradecido, aquello que le des te lo devuelve.


 ¿Compensa el esfuerzo añadido que hay que hacer con este tipo de toros?
Sí que ayuda, triunfar con toros de Victorino ayuda. No sé si el gran público le da el valor que realmente tiene, pero estoy convencido de que los profesionales y los verdaderos aficionados valoran el esfuerzo que se hace ante estos toros.

Óscar Aranda

Fotografía: Alberto Simón

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