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Fallas 2005: Soberbio elogiado por su juego

viernes, 25 febrero 2011
REPERCUSIONES PUBLICADAS

ABC
EL MUNDO
EL PAÍS
LA RAZÓN
6 TOROS 6
APLAUSOS
MUNDOTORO.COM
BURLADERODOS.COM




ABC, 21.03.2005.
GLORIOSO ENCABO CON UN VIVO VICTORINO

Luis Miguel Encabo, con su cara de niño bueno, es un torerazo de pies a cabeza. Ayer lo demostró con un victorino vivo como su dueño, que metió en el bolsillo a la plaza entera, al gentío que obvió las seis o siete veces que escarbó, entre ellas una antes del segundo de los dos puyazos que tomó sin celo y pereza, con deseos de fuga. De hecho quedó entero, casi sin sangrar. De ahí el trepidante ritmo que impuso en el tercio de muerte, la velocidad a la que repitió con el hocico por el suelo, cómo reponía en la muleta de Encabo, que siempre ligaba presto, dispuesto, con la figura plantada y la mano adelantada y muy baja. El público se encantó con la vivacidad del encastado toro, olvidando el juego en el caballo o la de veces que hoyó la arena, a la hora de solicitar la vuelta al ruedo en el arrastre....
Como pasa siempre con Victorino, la gente no se aburrió un segundo, aunque lo regular se vio mejor de lo que fue y lo bueno, superlativo. Zabala de la Serna.


EL MUNDO, 21.03.2005.
EL HONOR RECOBRADO DE LA LIDIA

Lo más serio que se ha hecho en estas Fallas lo hizo ayer Luis Miguel Encabo con dos victorinos de distinta condición y catadura: uno bravo en la muleta y otro manso en todos los tercios. En éste, sobre todo, demostró Encabo su madurez y su capacidad lidiadora, pues se trataba de un toro que era toda una aventura incierta....
Frente a toros como los de Victorino, con sus dificultades e insidias, es cuando hay que demostrar el magisterio. Quizás Encabo no sea todavía un maestro, aunque puede llegar a serlo. Ferrera tampoco es un maestro consumado y resolvió la papeleta con encomiable dignidad. Sale de esta Feria mejor de lo que entró y avalado, sobre todo, por su pelea con el sexto, el de menor trapío y más genio de la tarde....
Si en la mayor parte de los toros de Victorino Martín podían ayer estar divididas las opiniones del respetable, el segundo puso de acuerdo a todos, incluso al presidente que ordenó la vuelta al ruedo.... Extraordinario toro por ambos pitones, franca la embestida, humillando con fijeza. También Encabo respondió con generosidad y aun se creció en el manso quinto. Eso sí que es inventarse un toro, ahormarlo, corregir sus defectos; transustanciarlo, en suma. Javier Villán.


EL PAÍS, 21.03.2005.
ENCABO, LA MADUREZ DE UN TORERO

El toro se presentó en la plaza. El torero, también. Ayer hubo toros y toreros en Valencia. Y, por lo tanto, emoción. No se pide tanto para que la tauromaquia tenga dignidad en Valencia. Lo de ayer fue un orgullo...
Luis Miguel Encabo le cortó una oreja al segundo de Victorino. Posiblemente, la oreja de mayor peso de toda la feria. Muy agresivo el toro en el tercio final, humillado bajo la poderosa muleta de Encabo, fue premiado con la vuelta al ruedo. Excesivo. No fue toro de tanto honor póstumo. Primero, porque manseó en varas, en las dos que tomó, y después porque escarbó más de la cuenta.
Toro de público. Ya fue repetidor en los quites de Encabo y Ferrera, el primero por chicuelinas y el segundo por verónicas, y en ambos casos trances muy ajustados. Encabo, siempre puesto muy de verdad, le pudo y le toreó. Fue un enfrentamiento de poder a poder. Muy bien toreado el toro. Sometido. Mano baja. Las series bien atadas. Siempre con emoción. Vicente Sobrino.


LA RAZÓN, 21.03.2005.
ENCABO, TORERO IMPORTANTE EN VALENCIA

Anteayer calificábamos a Enrique Ponce de "torero, torero, torero" por su gran actuación. A Luis Miguel Encabo, por su labor ayer, habría que agregar el calificativo de importante. Este torero, injustamente calificado como de segunda categoría, demostró en Valencia que tiene lo suficiente, delante del toro desde luego, para codearse con los mejores. Para estar como se mostró ayer ante dos toros de Victorino, de distintas raleas, es necesario tener el buen toreo metido en la cabeza y lo que hay que tener para ejecutarlo. Se merece figurar en las mejores ferias, cobrar el dinero que se ha ganado a fuerza de jugarse la vida conscientemente y torear como mandan los cánones a un toro de Victorino que tardeaba, escarbaba y cuando embestía lo hacía con mucha violencia.
Al segundo toro de la tarde, al que recibió con el capote con valor y ganándole un paso tras cada lance, lo entendió, lo lidió, lo toreó y, por si fuera poco, se recreó con la muleta en algunos pases, para mí los mejores de las Fallas. Los muletazos iniciales ganando un paso adelante y llevando el engaño por debajo del pitón, de recuerdo. Desde largo, con la muleta puesta, sin inmutarse por las escarbaduras del victorino, esperó a pies firmes y a fuerza de templarse con la res logró dominar su violencia y hacer que sacara a relucir la casta y nobleza que tenía. Pero había que hacerlo. Y con la izquierda, bajó la muleta, no se la quitó de la cara y lo llevó largo y cada vez más templado. El toro respondía y el torero lo aguantaba. Aquello tuvo emoción, de la miedosa y de la artística, porque Encabo en algunos instantes se embraguetó y dejó que los pitones le rozaran los alamares. Así hay que estar si se quiere hacer millonario. El toro tenía mucho que torear y al final acabó por colaborar de forma sumisa: un regalo para el público. Juan Posada.


MUNDOTORO.COM, 20.03.2005.
"ENCABO" O EN GENERAL...

Los toros de Victorino Martín pusieron el punto y final a esta feria de Fallas. Un encierro muy vareado, desigual de caras y de comportamiento muy complicado para los toreros y que, además, manseó más de la cuenta en los caballos, por lo que me imagino que dejó insatisfechos tanto a los que tuvieron que matar la corrida, como al propio ganadero.
Pero hubo un torero que a la postre se ha convertido en el más destacado de la tarde y, muy posiblemente, de todo el ciclo fallero. Este es Luis Miguel Encabo, que hoy en Valencia ha dado una auténtica tarde de toros pese a cortar una solitaria oreja y a que el presidente ordenara de forma caprichosa dar la vuelta al ruedo al segundo de la tarde, circunstancia que para todo aquel que no viera el espectáculo pueda restar méritos al torero madrileño.
No dudó Encabo en echar las rodillas al suelo para recibir a sus dos toros y, más tarde, robarles lances por verónicas y digo robarles porque los dos toros se le revolvieron rápido, complicando la ejecución de las mismas. Intervino en todos los quites que le correspondieron, destacando en el tercio que protagonizó con Ferrera ante el primero de su lote. Con la muleta cuajó dos faenas sinceras y muy de verdad. Sereno, confiado y tratando de empujar los viajes que los toros no tenían. Su primero tuvo dos virtudes, la transmisión y el embestir humillado en sus cortas acometidas, mientras que al complicadísimo quinto le exprimió su media arrancada por el pitón derecho ya que por el izquierdo no hubo manera de ponerse delante. Rafa Carrión.


BURLADERODOS.COM, 20.03.2005.
ENCABO ¡MACIZO!

Llegó Victorino y no falló. Apostar a Victorino es apostar a caballo ganador. Habitualmente así es, aunque en cuestiones taurómacas nunca se sabe. De hecho, las últimas corridas del ganadero de Galapagar habían sembrado la incertidumbre entre los aficionados más avezados y entre los matadores que tenían que ponerse delante. Simplemente porque en el final de la pasada temporada en Madrid y Zaragoza, y en el inicio de la presente en Castellón, habían saltado al ruedo las temibles alimañas de la casa. Toros correosos y prácticamente imposibles de lidiar tal cual rige la tauromaquia actual.
En Valencia se lidió una corrida difícil y dura, unos toros más toreables que otros, alguno sin posibilidad de lucimiento, otros rompiendo a embestir con transmisión, pero todos otorgando importancia a lo que con ellos realizaban sus matadores. Nadie se aburrió, puede que ser a un tópico pero así sucedió.
En el segundo de la tarde se picaron en quites Encabo y Ferrera, primero por delantales, después por verónicas y finalmente por chicuelinas. Tuvimos que esperar al último día de feria para ver un tercio de quites. Fue éste un toro con mucha transmisión, pues aunque manseó en varas y escarbaba antes de iniciar cada tanda, cuando arrancaba seguía la muleta humillado y con codicia las veces que hiciera falta. Fue un astado importante, pero no de vuelta al ruedo. Eso debe reservarse para los toros completos. Carlos Bueno.


6 TOROS 6, 21.03.2005.
GRAN TARDE DE ENCABO

Nunca menos que en esta corrida, una oreja deja sin explicar el alcance verdadero de un torero. Luis Miguel Encabo, con un poso, un fondo y una serenidad como pocas veces antes había mostrado, pasó por encima de la corrida de Victorino Martín con el pulso firme de un maestro. Sus dos faenas, al encastadísimo primero y al reservón segundo, fueron un prodigio de técnica y torería. Técnica para entender a la perfección las diferentes necesidades de cada toro, y torería para resolver con aire de torero al que el término "especialista" se le queda pequeño. Técnica para colocarse y tocar con precisión, y torería para jugarse la vida sin que llegase a parecerlo....
No dudó el torero, y el toro, que se llamaba "Soberbio" e hizo honor a su nombre, rompió a embestir de escándalo, repitiendo incansable por abajo. Como nunca regaló una embestida el "victorino", pues siempre necesitó mando y determinación, y puesto que nunca dio un paso un atrás el madrileño, de la unión de un toro encastado y de un toro bravo surgió una faena intensa, que siempre fue a más, sin perder nunca la belleza del toreo emocionante. Un metisaca, anterior a una buena estocada, dejó el premio en una solitaria oreja. Al toro se le concedió la vuelta al ruedo, justísima si no tenemos en cuenta su comportamiento en el caballo. José Luis Ramón.


APLAUSOS, 21.03.2005.
ENCABO ENCUENTRA UN FILÓN

El primer día de primavera, y en el estrambote de Fallas, Victorino echó una corrida de alto voltaje. De las suyas. Es decir, de las que le gusta echar a su antojo. Dos toros de hechuras muy semejantes. El primero de Esplá y el segundo de Encabo. Cornipasos, con cuajo viejo, pero de estilos casi opuestos: el uno, mosqueado con los caballos con sólo verlos, se plantó enseguida: el otro fue uno de esos victorinos que en quince minutos hacen de todo y no por su orden: ir por derecho, avisarse, gatear, buscar, dejarse también. Un toro como un bazar....
Fue en un segundo toro de corrida que en el caballo poco pero en quites, banderillas y muleta todo. Hasta escarbar con sorprendente frescura. Cuando se vino, lo hizo a toda marcha, por las dos manos y cada vez más y mejor. Encabo estuvo inspirado. Templado, intuitivo, dueño. Fue tan noble como bravo el toro, pero por eso, por bravo, no hubiera perdonado ni monsergas ni escondites. Barquerito


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